Por Baptiste Murier, anticuario y chamarilero en Île-de-France.
Una vajilla antigua tiene valor cuando coinciden varias cosas: una manufactura reconocida, un decorado pintado o poco común, un muy buen estado y, a menudo, una serie completa. Antiguo no significa precioso. La mayoría de las vajillas familiares fabricadas en serie son corrientes y se venden poco. Pero algunas piezas merecen una opinión profesional, y es fácil detectarlas si se sabe dónde mirar.
¿Tiene valor toda la vajilla antigua?
No, y es lo primero que conviene saber. El aparador de una abuela suele guardar mucha vajilla, pero pocas piezas buscadas.
¿Por qué? Porque, desde el siglo XIX, las fábricas de loza y de porcelana producían en serie, para los hogares. Esos platos se vendieron por miles. Tienen valor sentimental, a veces un uso práctico, pero rara vez interesan a los coleccionistas.
En cambio, una sola pieza puede sorprender: una sopera de una buena manufactura, un plato pintado a mano, una pareja de jarrones. Por eso es mejor mirar antes de tirar o de regalar.
¿Qué vajilla antigua se busca?
Estas son las familias en las que los aficionados y los marchantes se fijan primero:
- Las porcelanas de grandes manufacturas, como Sèvres o Meissen. Estos nombres también se copian mucho: una marca, por sí sola, no prueba nada.
- Las lozas finas antiguas, en particular las del siglo XVIII producidas en Moustiers, Ruan, Estrasburgo o Nevers, cuando son auténticas y están bien conservadas.
- Las porcelanas de París del siglo XIX, sobre todo con decorados pintados a mano y un bonito dorado.
- Las piezas de forma: soperas, terrinas, salseras, fuentes hondas, jardineras, jarras de leche. Son más raras que los platos, porque se han roto o extraviado más.
- Los decorados firmados o muy trabajados, pintados por un artista identificado, o típicos del Art Nouveau y del Art Déco.
- Las porcelanas de Asia, cuando son antiguas. Aquí también abundan las reproducciones. Hablamos de ello en nuestra página sobre la valoración de arte asiático.
Una pieza que reúne varios de estos criterios tiene más posibilidades de interesar a un aficionado.
¿Cómo distinguir porcelana, loza y gres?
Es útil para describir su objeto, y ya orienta la valoración.
- La porcelana es blanca, dura y fina. A contraluz, las partes delgadas dejan pasar la luz. Si se golpea con suavidad, suena clara.
- La loza es más gruesa y pesada. Permanece opaca. Cuando el esmalte se desconcha en un borde, se ve una pasta más mate, a menudo beige o rosada.
- El gres es denso y sonoro, y se usa a menudo para jarras, tarros y pichers de cerveza.
Si duda, no fuerce la prueba. A un profesional le basta una foto nítida para decidir.
¿Qué hay que mirar debajo de un plato?
Dé la vuelta al objeto. La parte inferior cuenta muchas cosas:
- una marca impresa o pintada: nombre de la manufactura, ciudad, a veces una fecha;
- un sello en hueco en la pasta;
- una firma de pintor o unas iniciales, hechas a mano;
- un número de modelo, útil para localizar una serie;
- la ausencia total de marca, algo frecuente en las piezas antiguas que no las descalifica.
Fotografíe estos detalles de cerca y con buena luz. Desconfíe de las conclusiones rápidas: una marca famosa puede estar imitada, y una marca modesta puede aparecer en una pieza bonita.
¿Qué defectos hacen bajar el valor?
El estado cuenta mucho, a veces más que la antigüedad. Busque:
- las grietas, a veces invisibles por delante. Un sonido sordo, apagado, al golpear con suavidad puede delatarlas;
- los desconchones en los bordes, las asas, los picos y las tapas;
- las restauraciones: pegamento, repintados, partes rehechas. Algunas se ven mejor con luz ultravioleta, pero un ojo experto suele detectarlas ya al tacto;
- el dorado desgastado, sobre todo en los bordes y las asas;
- los arañazos de cuchillo y las manchas incrustadas en el centro de los platos;
- las piezas que faltan: tapa de sopera, soporte, platillo.
Un defecto no quita todo el valor, sobre todo en una pieza rara. Pero cambia la forma de valorarla. Es mejor señalarlo con honestidad que ocultarlo.
¿Vale más un juego completo que las piezas sueltas?
A menudo sí, porque un conjunto coherente es más agradable de usar o de exponer. Pero la realidad es más matizada.
Muchas vajillas grandes, de doce cubiertos o más, son difíciles de vender hoy: se recibe de otra manera, se guarda menos vajilla, se buscan piezas más pequeñas. La vajilla completa, por sí sola, no crea el valor. Lo que cuenta es la manufactura, el decorado, el estado y que falten pocas piezas.
En cambio, una pieza suelta pero rara, como una bonita sopera o una fuente de forma, puede interesar más que una pila de platos. Para el caso concreto de la porcelana de Limoges, lea nuestro artículo sobre el servicio de mesa de porcelana de Limoges.
¿Tienen valor los platos de Sarreguemines, Gien o Longwy?
Son nombres conocidos, que tranquilizan, pero no bastan.
Estas manufacturas produjeron modelos muy variados. Algunas series y algunos decorados los buscan los coleccionistas: decorados raros, series históricas, piezas de forma, modelos firmados. Otros se fabricaron en cantidades muy grandes, y se encuentran con facilidad.
Para saber dónde se sitúa su vajilla, hay que mirar el nombre del decorado, el número de modelo, la forma de la pieza y su estado. Envíenos fotos del conjunto y de la parte inferior: le diremos si merece un examen más detenido.
¿Hay que limpiar la vajilla antigua antes de enseñarla?
Lo mejor es hacer lo menos posible.
- Pase un paño suave y seco, o ligeramente húmedo, para quitar el polvo.
- Evite el lavavajillas: el calor y los productos estropean los dorados y pueden agravar una grieta.
- No use estropajos abrasivos ni productos decapantes.
- No pegue nada usted mismo: un pegamento mal elegido complica después una posible restauración.
Si una pieza está rota, guarde todos los trozos. Diga simplemente al tasador lo que se ha reparado.
¿Cómo hacer valorar su vajilla antigua?
No hace falta desembalarlo todo. Unas buenas fotos bastan para una primera opinión:
- una vista de conjunto de la pieza o del servicio;
- la parte inferior, con la marca bien legible;
- el decorado de cerca;
- los defectos: grietas, desconchones, dorado desgastado;
- la lista de lo que compone el conjunto.
Con eso, podemos decir si el objeto es corriente o interesante. La valoración de objetos antiguos es gratuita y sin compromiso, con fotos o a domicilio. Si desea vender, también podemos comprar sus objetos con pago inmediato.
Si se trata de vaciar una casa entera, nuestro servicio de vaciado de viviendas permite separar los objetos de valor antes de cualquier retirada, incluida la vajilla guardada al fondo de un aparador o de un desván.
¿Qué hacer con la vajilla que no tiene valor?
Todavía puede servir. Lo que no compramos pero sigue en buen estado puede donarse a Emmaüs, al Secours catholique, al Ejército de Salvación o a tiendas de reutilización cercanas. Las piezas rotas o inservibles van al punto limpio o a un circuito de reciclaje adecuado.
En cualquier caso, no tire nada sin haber enseñado una foto. Entre una pila de piezas corrientes puede esconderse un plato que no lo es.
Para saber cuánto vale su vajilla, llámenos al 06 24 56 38 58 (+33 6 24 56 38 58 si llama desde fuera de Francia) o envíenos unas fotos por WhatsApp al mismo número: la valoración es gratuita y sin compromiso.




